“Pintas menos que un cero a la izquierda”, dice un dicho castellano. Pero en el código de los huevos el cero a la izquierda es, precisamente, la cifra más importante ya que certifica que son de producción ecológica, sin que hayan intervenido en ningún momento de la cadena compuestos químicos de síntesis, o sea de producción artificial. Ni abonos en los cultivos de las plantas, ni aditivos en los piensos, que aumentan la producción pero variando sus características organolécticas; el olor, el sabor, la textura o el color y también las que no se notan. La intervención del hombre sobre los cultivos y la ganaderia nace con la “revolución verde” desde los años cuarenta con abonos, herbicidas y maquinaria.
Lupi en la revista LAPOSADANET.COM
